En mi trabajo ha venido una tipa de manera temporal que tiene un nombre bastante raro: es un nombre ruso al que le han cambiado una letra para adaptarlo a la pronunciación española y que no quedase con un sonido tan arisco. Sus padres le pusieron ese nombre por la canción de un francés que empezó hace ya varias décadas, en aquella época de ideales puros y droga de la misma calidad. Me contó que tuvieron que hacer no sé qué trámite a través de la embajada de Cuba al ser el país que tenía relación con la URSS y blablablá para que fuera validado por el juez.
La cuestión es que me dijo que tenía la canción en un casette perdido que ya se rompió y luego desapareció, que había estado buscando la canción por Internet e imposible, rien de rien. La he encontrado y descargado en menos de diez minutos en total y ahora la estoy escuchando. (Aplausos)
Si me he tomado la molestia es por tres razones:
1. La pobre mujer tiene un nombre rarito y me solidarizo.
2. El cantante me gusta mucho y fue mi principal banda sonora cuando andaba por París. De hecho debería de ser de escucha obligatoria y al que no le guste: Guillotina (muy propio).
3. Me he visto más de una vez en la misma situación, la de tener algo en cinta muy raro y sudar sangre para encontrar la canción en Internet, a veces me he tenido que rendir.
Me encanta hacer arqueología musical ya sea por Internet o en tiendas especializadas. Mi experiencia me dice, siendo un amateur, que las tiendas musicales en Madrid suelen dejar bastante que desear.
Mañana le daré la cancioncita a su dueña y la oficina será un lugar más agradable.