lunes, 7 de febrero de 2011

Genocidio de Viandantes


Tendrían que estar permitidos los sables láser y el cortar los miembros de la gente, eso como mínimo, a algunos directamente habría que poder desintegrarlos y que explotaran como los vampiros bolsa-de-donante de Blade. La maldita población, marea humana, marabunta que recorre a todas horas esta ciudad es jodidamente egoísta y no se plantea ni por un segundo que tienen tres dimensiones y ocupan espacio, espacio que también es de los demás y que hay que compartir. No se plantean que YO no quiero tocarles, que quiero poder pasar sin tener que pedir permiso sieeempre, que sería mejor para todos si actuaran igual que yo, que les dejo pasar a ellos y no existo en sus vidas, no me recuerdan, no me tocan, ¡no me perciben, hostia! Soy jodidamente cuidadoso con no estar en medio. Hay que dejar pasas, joder, hay que quitarse del centro de los pasillos, de las esquinas, de los lugares en los que si hay algo o alguien en medio, los demás no pueden circular. ¡Uno no se puede parar en la puta esquina de Callao con la Gran Vía, entre la tienda de zapatos y la boca de Metro! ¡El flujo de personas que pasa por esos escasos metros cuadrados es enorme y siempre hay puta gente ahí parada hablando como si estuvieran perdidos en el desierto de Nevada y no molestaran a nadie!

Odio a los grupos que van por las aceras estrechas caminando como si fueran una panda de cabaretistas engarzadas por los codos y no se quitan cuando pasa alguien en sentido contrario. ¡No se quitan, no se aparta ni uno, porque ellos son Legión! Exorcismos contra todos ellos, ¡exorcismos sin salmos y con machetes de sierra oxidada!

Pero a los que más odio, a los que torturaría durante toda la maldita eternidad, ¡perdería la Eternidad en torturarlos en lugar de en disfrutarla tomando cocktails en una hamaca!, es a los que se paran al bajar del autobús, metro o escalera mecánica. Ellos se bajan, salen, se paran y ya está...y-ya-estáááááánbjpbpcñltlkiu!


¡JOOOOODDDEEEEEEEEERRRRRRRRR!

Ellos han bajado y el resto del mundo deja de existir. Se paran, miran tranquilamente a los lados porque no tienen ni puta idea de dónde están, están buscando el lado de la calle al que tienen que dirigirse, el cartel que les indique hacia dónde deben ir para salir del Metro o cambiar de línea. ¿Qué les costará dar cinco pasos más y alejarse antes de pararse a que sus cerebros de estegosaurio se dediquen a tan arduas tareas? ¿Qué cojones les costará no hacer perder segundos de vida a los demás? ¡Les robaré todos esos segundos de vida! ¡A todos! ¡Y me haré inmortal gracias a esa gentuza!

Luego está el tema de los putos paseantes. Yo soy un jodido paseante también, me encanta pasea, disfruto por las calles perdiendo mi vida sin hacer nada, llevo practicando más de diez años y soy el puto maestro de perder el tiempo caminando por la calle sin rumbo y saboreando el placer de desperdiciar mi vida vagando ¡pero porque yo quiero y lo deseo, joder! Aun así, intento no estorbar a quien tiene prisa. Como la maldita gente no concibe eso, cuando ellos pasean ¡El jodido mundo pasea con ellos! ¡y todo da igual! Habría que dividir las aceras y marcar un carril de asquerosas baldosas amarillas para los paseantes que van mirando al tendido tocando los huevos a los demás viandantes con su parsimonia y disfrute ameliense del mundo y otro con flechas motivantes en el suelo que sea para los que tienen prisa y necesitan IR, puedan IR. ¡PUEDAN!

Bueno, bueno y mejor no empezar a hablar del "dejar salir antes de entrar" porque entonces ya..., entonces ya balas rellenas de wasabi usaba con ellos. ¡Hay que arrasar con ellos! ¡Plantarse la chupa y ensanchar los hombros y la espalda todo lo que se pueda! ¡No girar el eje, ir de plano! ¡Arrasar con ellos! ¡MUERTEEEEE!

Creo que nunca había tecleado con tanta fuerza mientras escribía todo esto, casi me cargo el teclado.

1 comentario:

  1. Jajaja! Cojonudo! Cuanta ira desatada... Desde luego la banda sonora perfecta para esta lectura sería http://www.youtube.com/watch?v=XIxZ7Slx-CQ

    Un saludo!

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