sábado, 20 de noviembre de 2010

Damas y Caballeros

Una vez más, el antónimo de cívico es español. Ayer y hoy ha habido huelga de maquinistas de RENFE (Rogamos Empujen Nuestros Ferrocariles Estropeados (chiste de la infancia)) y la red de Cercanías estaba al borde del colapso. Hoy he tenido suerte y lo he sufrido menos pero lo de ayer fue demencial, y no me estoy refiriendo a pérdida de calidad de servicio sino al comportamiento de los usuarios. Todo el que haya ido en Cercanías sabe que a los lados de cada puerta hay dos parejas de asientos recogidos que se pueden bajar para ser utilizados. Nadie sabe, parece ser, que cuando el tren va tan lleno de gente que es peligroso, hay que levantarse y dejar unos centímetros cuadrados más para que la gente no sufra heridas, lesiones, desmayos o ataques de nervios. Pues aquí no, en este puto país no, en esta puta ciudad no. Lo de ayer fue tan sumamente vergonzoso que me dieron ganas de volver a Francia, donde la gente esta norma la respuesta con disciplina sueca para contrarrestar con el Pogo diario y agresiones de todo tipo escudadas detrás del rintintineante "excusez moi".

Conclusión: si no es una cosa es la otra y si no es la otra es aquella: corolario: odio a todo el mundo y quiero ser, una vez más, dueño de armamento nuclear casero. Lo de convertir mi cuerpo en un sable de luz también estaría bien; así, cualquier indeseable que entra-antes-de-dejar-salir (Homo Sapiens Asinus) recibiría heridas muy dolorosas y permanentes con total limpieza y sin salpicar a los demás (Homo Sapiens Sapiens).

Como decían en aquella tira de Dork Tower: ¡mata, mata, mata, mata, mata, mata, mata, mata!

Puto mundo de damas y caballeros.

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